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| Un certificado es un documento que otorga una entidad acreditada a aquellos
sistemas de extinción de incendios que garantizan un funcionamiento óptimo y que cumplen con
las normativas en materia de seguridad.
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| ¿Cómo se obtienen? |
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La obtención de una certificación es laboriosa y costosa. La empresa que actualmente accede
de una manera voluntaria a una certificación, lo hace con el objetivo de demostrar la fiabilidad
y calidad de sus productos.
Para conseguirla, la empresa deberá presentar a las entidades certificadoras el detalle de sus
productos (materiales, cálculos hidráulicos, concentraciones, etc.), siempre en función del
agente extintor que se utilice.
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| ¿Por qué un certificado? |
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Un sistema de extinción fiable es aquel que asegura la eliminación del fuego en pocos segundos,
y que garantiza su operatividad independientemente de los años transcurridos desde su instalación.
Las certificaciones tienen como objetivo dar fe del buen funcionamiento del sistema, así como, de
la correcta aplicación de los programas informáticos empleados para realizar los cálculos hidráulicos.
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Las certificaciones obligatorias son aquellas que exigen
unos requisitos mínimos de funcionamiento y prestaciones.
Su carácter obligatorio hace que no ofrezcan ningún valor añadido al producto, pues todos los fabricantes, en teoría,
las deben cumplir para obtener el acceso al mercado.
Las certificaciones de carácter obligatorio se derivan de las directivas comunitarias o de los reglamentos.
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Las certificaciones voluntarias tienen su origen en los
criterios de organismos certificadores, aunque no son necesarias para la comercialización de un producto, su
cumplimiento sí puede ser prescrito para proyectos específicos o por una determinada situación del mercado.
A diferencia de las obligatorias, estas sí que aportan valor añadido al producto, y son necesarias para
conseguir homologación de sistemas propios.
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